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Devorando la cultura menorquina

11 marzo, 2016

Tanto si te gusta impregnarte de historia o músico o, por el contrario, te fascina ver cómo viven las personas, hay para ti en Menorca. Hugo Valentine resume la historia de la isla y sus famosas fiestas.

¿Qué es cultura? Es simplemente ópera, galerías de arte y museos o ¿podemos extendernos a cosas cotidianas y formas de vivir? De hecho, cuando hablamos de avarcas, las aclamadas sandalias menorquinas, hablamos también de un gran impacto en la cultura de la isla: la fuerza que tiene la industria local del cuero es una de las razones por las que los isleños no sintieron la necesidad de captar al turismo con el mismo entusiasmo que las islas vecinas.

O la típica casa menorquina, con tejados de cerámica, ventanas y puertas pintadas de verde uniforme. Este movimiento arquitectónico local tiene una fuerte influencia morisca por los más de 400 años de ocupación árabe, aunque estos han sido solo uno de los múltiples pueblos que han ocupado la isla.

Así comienza este artículo dedicado a la historia y cultura menorquinas, tan ricas y variadas como sus habitantes. Es innegable el magnetismo propio que irradia la isla. Una pequeña isla sí, pero con carácter.

Los primeros habitantes de Menorca fueron de la península y la isla puede enorgullecerse de poseer la mayor concentración de restos prehistóricos bien conservados del mundo. […] No es de extrañar que el Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco esté considerando la petición del Gobierno Español de nombrar la Menorca Talayótica Patrimonio Mundial.

 

prehistoria menorca

 

[…] Los vestigios de la ocupación británica en la isla no se pueden olvidar, tales como el Fuerte de Marlborough en mitad del puerto de Mahón. […]

fuerte2 fuerte

 

Y con el verano llega la explosión cultural, que incluye la semana estelar de la ópera, música de coro y conciertos al aire libre. Las fiestas locales por excelencia son las fiestas de Menorca y sus pueblos: tres días de fiesta, música, baile, fuegos artificiales, pomada (mezcla de ginebra y limonada) y los famosos jaleos donde los caballos se alzan sobre sus patas traseras mientras los más jóvenes intentan poner la mano en el corazón del caballo.

Y así hasta septiembre, siendo la última fiesta la de Mahón. Estas fiestas no están hechas para turistas pero están empapadas de significado para los locales: los menorquines las disfrutan mucho. Aunque si prefieres disfrutar de la cultura de una forma más contemplativa, puedes visitar tanto Mahón como Ciudadela. Esta última ciudad es la más atractiva, obviamente, pero las estrechas calles e inesperadas plazas que te encuentras en Mahón son un preámbulo que le resultará muy gratificante. Los pueblos del interior parecen hacer caso omiso del turismo, aunque si se dirige hasta Es Mercadal, en el centro de la isla, no se olvide de hacer una parada en Monte Toro, con una estatua de Cristo.

Click aquí para leer el artículo original de Independent.

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